Noah está teniendo un día difícil.
Quiere ir a jugar a lo de su amigo Lisan, pero no la dejan. En vez de ver la tele, le piden que ordene sus juguetes, pero ordenar le aburre mucho. Encima, intenta armar un rompecabezas y no le sale.
¡Este día no le gusta nada!
Noah siente ganas de llorar y de gritar. Su familia intentará ayudarla, haciéndole ver que el enojo es una emoción que todos vivimos y buscando con ella maneras para volverlo chiquito y que no dure tanto.