Mística en la medida en que, en su estado natural, nos aportan la energía y nos dan la posibilidad de elevarnos a un estado vibracional Superior, digno del ser humano; éste fue creado para un destino de grandeza espiritual, al ser su alma una chispa divina.
Cuando uno descubre, con el asombro de un niño, el placer de alimentarse sanamente y la dicha infinita de no matar para ello, empieza a transitar un camino que conduce a un cambio de paradigma personal.
En el nuevo paradigma de la salud: El ser humano no es una máquina ni una colección de partes, sino una unidad vital integrada. Toda persona posee intrínsecamente y como condición innata la capacidad de curarse a sí misma (las medicinas o terapias deben respetar y estimular esa virtud). Los estados emocionales y la alimentación juegan un rol principal en el bien-estar o en el mal-estar de las personas.